ORGULLOSO DE LAS CICATRICES
A los catorce años tuve que ganarme el pan y la esperanza de ser alguien mejor, por lo menos aprendiendo algun oficio, ya que vengo de una familia numerosa de nueve hermano, siendo el quinto de los varones. Hijos de un vendedor ambulante y mi madre ocupándose de los nueve. Salí al mundo aprender algo, porque veía que no iba a heredar un oficio de mi padre ya que no me gustaba andar de casa en casa. Así con solo catorce años y no encontrandole ningun atractivo al estudio, salí de pique y con un sentimiento inmenso de ser alguien mejor que yo mismo. Aprendí distintos oficios como: albañilería, herrería y montaje industrial. Todo me fue muy difícil, porque la vida es así, y el que anda en el camino sin consejos y con voluntad, siempre hay vivo que vive del sonso y el sonso de depende de su trabajo. Pero son experiencias y golpes que al fin de cuenta te ayudan a crecer o hacerte peor persana por el dolor y el rencor. (El mayor ejemplo de resentimiento es el de Hitler, un hombre que no tuvo ni talento ni valor para vivir mando matar 6 millones de hermanos judíos). A los veintitrés años tuve el accidente laboral montando una noria, ya pasaron 9 años: El 24 de enero 2008 en Castelli provincia de Bs. As, fue en el mismo tiempo que chocaron en Dolores, el colectivo y el tren que conmocióno al país, ya que el colectivo trasladaba en ése momento estudiantes.
Ese mismo tiempo estaba trabajando con mi primo y amigos... Esa tarde estaba tranquila, no corria viento, no parecía que algo se vendría, no lo indicaba nada. Estaban arriba de la noria Rodrigo, Nelson y Javi. Como yo estaba más canchero en el asunto de montaje les dije: ¡Amigos bajen la armo yo a la noria! y bueno bajaron los tres. Ya parado en la base de la noria, a catorce metros de altura, esperando el ensamble para seguir con el montaje. Estaba todo improvisado, para hecer ese trabajo, mi tío recién emprendia como montajista y era todo tan precario, no teníamos: cascos, guantes ni ropa de trabajo y nos pagaba cincuenta pesos las ocho horas, a veces trabajábamos hasta doce horas también. Como ya mencioné todo era improvisado, el trabajo que yo estaba haciendo se debía hacer con una pluma industrial, ésas que se ven en los edificios de construcción, -para una cierta altura- subir materiales o objetos que se necesita para la labores ya dichas. Bueno, nosotros habiamos hecho una precaria con una cabreada y una soga que atamos a la escalera de la noria colocada con una roldana y una soga de cincuenta metros de largo y tres centímetros de ancho, nos servía para subir el ensamble donde estaba yo esperando para ensamblar y colocar los tornillos y así sucesivamente hasta llegar a los treinta metros que tendría la base terminada. Pero no era fácil contando que el ensamble en el piso pesa ochenta kilos, pasando el metro ya no es el mismo peso y a catorce metros colgado pesa el doble de su peso normal, era evidente que no ibán a resistir la cabreada, cuando estaba ensamble a seais metro les dije: no la suban más, se va a cortar las soga que sostiene a la cabreada... y bueno paso, se corto no medio tiempo a nada, me pego en la espalda y me empujó hacia a delante y quede sostenido de la misma. Mirando al vacío colgado de un brazo no pudiendo soportar mi propio peso, me solte, me sanbuyi así el destino y el destino me acogió y no me dejo que yo ése día me vaya... Solo tuve una fractura en el tobillo izquierdo y un esguince en el tobillo derecho y la cicatriz en la nariz del mismo lado de la pierna rota. Adjudicó después de pasar y superar ese trauma definitivamente, después recuperado era obvio que debía retomar los estudios, palpando todo desde adentro y sintiendo todo muy profundo el esfuerzo físico, en mi humilde opinión: no es necesario pasar por tantas miserias para entender que el desgaste físico no es el mismo que el de la sapiencia, son dos cosas diferentes pero bueno no reniego es lo que me tocó yo lo tuve que aprender a los golpes. Tus cicatrices son el simbolo de tu fuerza, nunca te avergüences de las cicatrices que la vida te ha dejado. Una cicatriz significa la conquista del dolor, una lección aprendida, el cual te hace más fuerte y te lleva a tus presente. Una cicatriz es el ta tatuaje del triunfo del cual tenemos que estar orgullosos: lo que no debemos permitir es que esa cicatriz nos convierte en su rehén, que llene la vida de miedos, siempre hay que tenes claro que los cicatrices desaparecen o se transforman, el punto está en ver tus cicatrices como un signo de fortaleza y no de dolor. Rumi dijo una ves:"la herida es el lugar donde la luz entra". Nada podría estar más cerca de la verdad que estar palabras, la fuerza del sufrimiento ha emergido de las almas más fuerte del aquellos personajes poderosos del mundo los cuales de todos sus batallas, los vieron como una señal de sobrevivencia y las portan orgullosos para probar que así fue, ahora tengo la oportunidad de crecer más fuerte!
Ignacio Gallardo
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